Si todos se mueven hacia adelante juntos, el éxito cuida de sí mismo

Resistencia al grupo

Algunos de los pacientes que me consultan por tratamientos para dejar de fumar, manifiestan que prefieren hacerlo de manera individual. No les gusta el grupo. Por qué?
Porque temen a algo desconocido. Algunos confunden el grupo de tratamiento con los grupos de terapia.
Tienen la fantasía que deberán exponer la historia de su vida frente a un grupo de desconocidos. O, que deberán escuchar relatos de otras personas.

Los grupos comienzan y terminan en un corto número de semanas y tienen un objetivo único: DEJAR DE FUMAR.
Se establece, sí, una interacción entre los participantes, por similitudes o diferencias; pero en esta interacción, cuánto va cada persona a comunicar y cuándo, lo resuelve cada uno.
El grupo será de utilidad para comprender que, salvo pequeñas diferencias, todos están unidos por el objetivo, y también comparten el mismo problema (el tabaquismo). Además la determinación o motivación de uno, multiplica exponencialmente la de los demás. Lo mismo ocurre con el alivio de las dudas, temores e incertidumbre.
La primera sorpresa que tienen los pacientes, es que rápidamente se encuentran cómodos en el grupo. La segunda es que el grupo en sí mismo, se transforma en un hilo invisible, que permite que nos comparemos positivamente.
Es como si el GRUPO fuese un miembro más, que nos representa a todos y nos va guiando hacia el objetivo.

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