¿Sabías que en un cigarrillo hay productos de limpieza y veneno?

Hay 4 mil sustancias químicas en el humo del cigarrillo

En un cigarrillo hay productos de limpieza como el amoníaco y venenos como el arsénico o el cianuro. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), esas y otras sustancias se agregan a las hojas de tabaco para hacer que los cigarrillos sean más suaves y más sabrosos o aumentar la alcalinidad del humo y así facilitar la liberación de nicotina.

Este alcaloide de origen vegetal ingresa en el organismo suspendido en las partículas de alquitrán, otra de las cuatro mil sustancias químicas presentes en el humo del cigarrillo

Con cada pitada, el noventa y cinco por ciento de la nicotina que se aspira llega al pulmón. De ahí pasa a la sangre y alcanza los distintos órganos en menos de veinte segundos. Al cerebro llega en apenas siete segundos.

Cada dosis de nicotina aumenta la liberación de  dopamina, una sustancia que produce placer, alegría y aumento del estado de alerta. Este mecanismo de acción es similar al que desencadenan la cocaína o la heroína. El efecto se disipa a los pocos segundos. ¿Resultado? El fumador desea seguir fumando para volver a experimentar ese efecto placentero.

Con dos o tres ya tenemos una dosis elevada en el sistema central, esto hace que cuando uno fuma por primera vez, automáticamente  ciertas neuronas adaptadas del sistema central se transforman en receptores de nicotina y estos receptores son los que quedan inscriptos en el sistema nervioso central y hacen que la persona comience a ser dependiente de nicotina . En definitiva la persona se vuelve adicta. 

Durante la noche, el nivel de nicotina en la sangre disminuye y por eso, al despertar, se experimentan síntomas de abstinencia. El que no quiere fumar con el estómago vacío se desespera por tomar su desayuno y encender cuanto antes su “merecido” cigarrillo. El que “superó” esa barrera apaga el despertador y de inmediato enciende un cigarrillo. Así empieza su día. El cigarrillo no puede esperar: paquete y encendedor aguardan su turno en la mesa de luz.

Cada fumador desarrolla una concentración “ideal” de nicotina, que debe mantener constante durante el día para no sentir su falta.

El tabaquismo es una adicción y hay que enfrentarla como tal.

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